Sin duda el turismo es uno de los sectores económicos más castigados, si no el más, por la crisis sanitaria global generada por el Covid-19. En pocas semanas, el confinamiento planetario y el cierre de fronteras, prácticamente ha vaciado un sector que genera cerca de 3 Billones de Euros anuales y emplea a más de 125 Millones de personas en todo el Mundo.

Es lógico si tenemos en cuenta que se trata de una actividad económica basada en la interacción humana y la movilidad, cuestiones críticas ambas para la contención y el control de la pandemia. Por si fuera poco, aplicando la misma lógica, todo indica que será uno de los sectores que ocuparán el vagón de cola en el ansiado pero lento proceso de ‘normalización’.

Las empresas que, de una manera u otra, formamos parte del sector nos vemos forzadas a redoblar esfuerzos y, sobre todo, a buscar alternativas que mitiguen estos efectos y nos permitan capear el temporal de la mejor manera posible el tiempo necesario para lograr estar en primera línea cuando la actividad comience a recuperarse.

Nuestros aparta-hoteles en Budapest

En el caso de nuestra cadena de aparta-hoteles en Budapest, en apenas dos semanas pasamos, de enlazar varios años de ocupaciones medias anuales por encima del 90% en rotación, al cero absoluto de reservas tras días frenéticos de cancelaciones masivas.



Gracias a la versatilidad que ofrecen nuestros edificios y apartamentos hemos logrado pivotar con rapidez, de un modelo de explotación en rotación (turismo y corporativo), a un modelo de alquiler tradicional de media y larga estancia (máximo 12 meses) enfocado principalmente a personal sanitario y todo tipo de profesionales con riesgo de contagio que deciden optar por alojamientos alternativos a sus domicilios.

Este cambio temporal de modelo nos va a permitir evitar el cierre temporal de los establecimientos y mantener un importante número de puestos de trabajo mientras seguimos generando rentabilidades a nuestros inversores que, si bien serán inferiores a las que venían disfrutando, serán superiores a la media anual del sector. Además llegaremos en una buena posición al momento en el que el mercado nos permita revertir el proceso y volver progresivamente al modelo original. Por último, y no menos importante, nos permite realizar una significativa labor social ofreciendo soluciones alojativas flexibles a sectores poblacionales críticos en la gestión de la crisis sanitaria.

En la misma línea hemos visto en España como negocios similares han venido acogiendo personal sanitario, enfermos leves y políticos (como la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, alojada en un aparta-hotel de la capital).

La flexibilidad del modelo de negocio de una empresa es clave para su supervivencia, pero en adelante lo será aún más si cabe, ante el incierto y cambiante futuro que nos espera. Cuanta más ‘cintura’ tengamos para aprovechar oportunidades de mercado y, sobre todo, como en este caso, para afrontar y superar reveses impredecibles, mayores serán nuestras opciones de éxito y mejores nuestros resultados.

Agustín Orcasitas

Director Comercial de Kategora