Polonia experimentó un crecimiento del 4,2 por ciento durante el tercer trimestre de este año, todo un récord en una Europa en crisis que no ha pasado desapercibido para las empresas españolas, cada vez más interesadas en este mercado, donde se prevé que la economía crezca más del 2 por ciento en 2012.

Lo cierto es que ya no sólo es cosa de grandes corporaciones, sino que también las pequeñas y medianas empresas miran a Polonia como una oportunidad de escapar de las dificultades económicas.

“El número de empresas españolas que nos contactan va en aumento, aunque ahora son menos las inmobiliarias y más las energéticas y constructoras”, explicó a Efe la abogada Katarzyna Kuzma, del bufete polaco Domanski Zakrzewski Palinka (DZP), especializado en asesorar a firmas extranjeras en Polonia.

“En comparación con Europa, la situación de la economía polaca es simplemente excelente”, se congratulaba recientemente el gobernador del Banco Central Polaco, Marek Belka, quien resumía así las ventajas de un país que cuenta con un consumo interno que no deja de crecer, principal destino de fondos europeos y donde, “si el proyecto es razonable -asegura Kuzma-, es posible obtener crédito”.

Por sectores, es el energético el que aparece como el más atractivo, no sólo en el campo de las renovables (con la eólica como el campo con más proyección), sino también en la ejecución de instalaciones o en renovaciones de red, obsoleta en muchos casos.

Otro abogado, José Luis Villacampa, también de DZP, afirma que “desde ingenierías hasta tecnológicas y toda la subcontratación que viene detrás” pueden encontrar oportunidades en Polonia, lo cual incluye a las PYMES, que precisamente suelen entrar de la mano de sus clientes ya asentados en mercados exteriores.

El sector de la recogida y tratamiento de residuos es otra vía interesante para el empresario español, ya que la nueva legislación que entrará en vigor en enero de 2012 obliga a los municipios a gestionar sus residuos, hasta ahora abandonados en vertederos.

Grandes multinacionales como Ferrovial, Dragados o Acciona ya se han interesado por este sector, que para DZP supondrá oportunidades para proveedores de servicios o instaladores medioambientales.

Y en un país donde dos tercios del producto interior bruto (PIB) provienen del consumo privado, los bienes de consumo son también una alternativa atractiva para la empresa española que se plantea dar un salto al exterior.

“El mercado interno es una apuesta a medio plazo. El poder adquisitivo de los polacos sube muchísimo y su adaptación a los patrones europeos es plena, sólo les falta adquirir el poder adquisitivo de sus vecinos” señaló a Efe el consejero económico y comercial jefe en la embajada de España en Varsovia, Iker Beraza.

Eso sí, para la venta al consumidor el reto es la imagen, “la marca española es poco conocida y eso requiere una gran inversión en marketing y publicidad”, advierte Beraza, todo ello sin contar con los problemas habituales, que pasan por el complejo idioma o una burocracia que, aunque ha mejorado, puede entorpecer los negocios.

Por el contrario, para los que venden a empresas es importante “cambiar el chip y centrarse en la competitividad-precio frente a otras empresas extranjeras, ya que los polacos no miran tanto la calidad sino sobre todo el precio, y ante ofertas homogéneas eligen la de menor precio y no buscan tanto la calidad o la personalización del producto”, añade.

La exportación es otra vía tradicional para la empresa española, que desde hace muchos años viene exportando producto agrícola fresco a Polonia, aunque cada vez también se ofertan algunos tipos de ‘delicatessen’ españolas, si bien por ahora “sólo tienen éxito las más conocidas: aceite de oliva, vino y algunos productos curados, e ir más allá supone hacer una fuerte inversión en marketing”.

¿Y el sector servicios? Para Beraza se trata de un sector “más complicado”, mientras que la abogada Katarzyna Kuzma considera que la demanda de “servicios de salud y de aquellos destinados a la tercera edad va a ir en aumento”, ya que Polonia cuenta con una “clase media dispuesta a pagar por un tratamiento de más calidad”.

“En todo caso -dice José Luis Villacampa-, recomendamos a las empresas españolas, y en concreto a las PYMES, que se planteen desembarcar en Polonia que cuenten con un buen estudio de mercado y maduren bien la idea antes de realizarla”.

“Hay que tener también en cuenta el necesario periodo de coste y de aprendizaje que supone la internacionalización de una empresa, no hay que precipitase y sobrevalorar las posibilidades confiándose por la experiencia con la que se llega desde España”, añade Kuzma.

Fuente:

(Nacho Temiño, EFE, 15/12/2011, Varsovia)