Cuando hace unas semanas José Mourinho levantó una enorme polvareda por adquirir una mansión en Londres los rumores se dispararon. Unos decían que era afán por volver a la Premier, otros aseguraban que era por amor a la ciudad. ¿Quién sabe si no fue más que un deje adquirido durante su estancia italiana en el Inter de Milán? La tendencia por adquirir una casa de lujo en la capital británica por parte de italianos ha pasado a ser una auténtica fiebre, llegando a superar a los rusos, hasta ahora máximos compradores.

La red de agencias inmobiliarias Knight Frank indicó que entre enero y febrero los italianos superaron a los rusos como la primera potencia extranjera en la adquisición de viviendas de lujo en la capital británica, alcanzando un 7,3% del total de transacciones. Una tendencia que sigue el recorrido iniciado en 2011, cuando los transalpinos se dejaron 540 millones de euros. Para muestra, un botón: la inmobiliaria afirma que la media gastada por cada italiano fue de 2,2 millones de libras.

Los italianos extienden sus dominios en prestigiosos barrios como Chelsea, Kensington o Notting Hill. “La mitad de los italianos que compran vienen a trabajar, pero el otro 50% lo hace por inversión”, explica a El Confidencial Liam Bailey, responsable del área de investigación sobre propiedad residencial de la agencia londinense. Los trabajadores en Londres “son, por lo general, financieros muy bien pagados”. Sin duda, ya que desde el comienzo de la crisis el precio de la vivienda de lujo ha aumentado un 43% en una ciudad con los Juegos Olímpicos a la vista.

El perfil del resto de compradores, los ajenos a la vida diaria en la capital británica, es bastante variado, pasando de holgadas economías – explica Bailey salvaguardando la identidad de esas grandes cuentas – hasta una clase media, atraída “por la cercanía, por el gran mercado que supone y por tratarse de una ciudad global que goza de transparencia en la adquisición y un sistema legal bastante avanzado”. Más allá de todas estas razones, el motivo principal que impulsa a la inversión en Londres es la crisis del euro y los problemas por los que atraviesa el país mediterráneo.

Los italianos no se ven frenados por uno de los nuevos impuestos incluidos en la famosa maniobra Salva Italia. El Gobierno de Mario Monti introdujo una tasa del 0,76% sobre el valor de la casa en el extranjero en el momento de la adquisición. Desde la inmobiliaria temen que las medidas tomadas por el Ejecutivo den lugar a un frenazo en la inversión italiana, aunque por el momento no se ha resentido la demanda. Ni en Londres, ni en otras partes del mundo.

La fiebre del ‘ladrillo’ en el extranjero

No es una novedad el afán italiano por la inversión en el ladrillo ajeno. Un paseo por algunas poblaciones de la fronteriza Costa Azul francesa revela la influencia transalpina en la zona. Locales de italianos para italianos, y un sinfín de Rossi, Ferrari o Bianchi adornando los buzones revelan la existencia de una lujosa Little Italy que nada tiene que ver con la neoyorquina. Al fin y al cabo, Niza es la patria chica del héroe nacional Garibaldi. En las inmobiliarias situadas al borde de la Riviera Francesa, al igual que en Londres, los carteles de Si parla italiano riñen con los letreros en caracteres cirílicos. Un poco más al norte, la capital de Francia también está en el punto de mira del hacendado italiano, marcada por la posibilidad de inversión al igual que Londres.

En los últimos tiempos, a las tendencias de Francia y Reino Unido se agrega también la compra de inmuebles en Berlín. Las previsiones de crecimiento en Alemania y el tembleque que queda entre algunos italianos por los vaivenes de la prima de riesgo, provocan que muchos hayan cambiado la posibilidad de adquirir un piso en el romano Trastévere por comprarlo a las orillas del Spree, donde un apartamento puede llegar a costar la mitad que uno adquirido en la capital italiana.

Según el instituto Scenari Immobiliari, los italianos adquirieron en 2011 unas 35.000 casas más allá de sus fronteras, un aumento del 5,7% con respecto a 2010. En total, una inversión que alcanzó los 4.200 millones de euros. Desde esta institución se asegura que las crisis en España y Grecia atraen a los inversores italianos en busca de un lugar de descanso. Por otro lado, más allá de las fronteras de la Unión Europea, Italia apuesta por Nueva York.

Mientras que la caza de la ganga foránea se recrudece, los últimos datos del Istat (Instituto de Estadística italiano) hablan de un descenso en el número de las hipotecas. Con respecto a los datos del mismo periodo del año anterior, en el tercer trimestre de 2011, el número de hipotecas registró una bajada del 18%. Un dato que todavía no tiene en cuenta la influencia del IBI italiano, recuperado por el Gobierno Monti. Según datos aportados por el grupo inmobiliario Gabetti, pese a todo, en 2012 se espera una “tímida recuperación” del mercado residencial, aunque con mejores perspectivas para 2013.

Los italianos seguirán presumiendo de Belpaese allende sus fronteras, sin embargo en cuestiones de dinero, parecen más dispuestos a confiar en la pragmática decisión de convertirse en exploradores. Y es que al final, ya se sabe, gli affari sono gli affari. Los negocios son los negocios.



Fuente. El Confidencial