En la Universidad de Medicina de Poznan estudian unos mil estudiantes de 42 países. Lo que más hay son estadounidenses, noruegos, taiwaneses y canadienses.

“Tenemos oficinas de admisión de estudiantes en Nueva York, Taipei, Tel Aviv, en la ciudad noruega de Kristiansand y en la canadiense de Ontario”, dice el catedrático Grzegorz Oszkinis, director del Centro de Enseñanza en Inglés de la Universidad de Medicina de Poznan. “Allí se llevan a cabo las entrevistas de selección. Los candidatos pasan exámenes de acceso de física, biología y química”.

Para cada plaza de medicina o de odontología en Poznan tenemos cuatro estudiantes extranjeros. Hay menos personas interesadas en farmacia y fisioterapia. Pero para el estudio de esas especialidades la universidad intentará convencer a los candidatos de la nueva oficina en el extranjero, en India.

“El Gobierno noruego afirma que no es capaz de formar a tantos médicos como le resultan necesarios. Y en vez de abrir nuevas universidades y especialidades, prefiere dotar a sus estudiantes con becas para estudiar en el extranjero. Por su parte, en Estados Unidos estudiar es muy caro, sobre todo en los centros privados. En nuestra universidad se paga anualmente por los estudios de medicina en inglés aproximadamente 50.000 zlotys (11.502,50 euros)”, dice el profesor Oszkinis.

Larry, un chico de 25 años de Florida, estuvo considerando tres posibles lugares para estudiar: el Caribe, Escocia y Polonia. “El Caribe tiene poco prestigio, Escocia es demasiado cara y Polonia es un país barato y con renombre. Elegí Poznan porque la universidad allí avanza cada vez más puestos en las clasificaciones de valoración y es una auténtica universidad, que lleva a cabo investigación. Además, estudio con los mismos manuales que en EE UU y paso exámenes parecidos”, explica Larry, estudiante de primero de medicina.

Llegó a Poznan un mes antes del inicio del curso. “La selectividad polaca es más difícil que la estadounidense. Me pasé todo el mes de agosto al ordenador resolviendo ejercicios compensatorios en Internet. En septiembre ya asistía a los cursos de repaso de química y biología organizados por la universidad de Poznan” cuenta.

Ting-yi Lin estudiaba biología en Taipei, Taiwan. Pero quería pasarse a estomatología. Estuvo leyendo en Internet sobre la universidad de Poznan. “Me decidí enseguida”, asegura. Y ahora ya está pensando en quedarse en Polonia una vez que termine la carrera. Va a clases de polaco. Gracias a ello se entiende con los pacientes del Centro universitario de Odontología donde lleva a cabo las prácticas.

“Cada estudiante extranjero va siempre acompañado durante las prácticas en la clínica universitaria de un asistente que habla inglés. Porque si les exigiéramos que aprendieran polaco no vendría nadie a estudiar aquí. La mayor parte busca trabajo en su país de origen tras la carrera. Y lo consigue el 95% de los licenciados”, explica el profesor Oszkinis. Sabe de lo que habla porque la universidad recibe los resultados de los exámenes de convalidación de los licenciados. La información sobre los titulados noruegos la envía una organización gubernamental.

“Para que les resulte más fácil a los estudiantes entrar en la especialidad que quieren en Estados Unidos, durante la carrera les ofrecemos un curso especial de preparación al examen de especialidad”.

Precisamente por eso —exceptuando a los noruegos— la mayor parte de los licenciados, pese a proceder de 40 países distintos, piensa en EE UU para su carrera profesional.

“En Estados Unidos, para entrar en la especialidad hay que pasar tres exámenes, a los que llaman steps [pasos]”, dice el profesor Oszkinis.

La Universidad de Poznan organiza un curso preparatorio para el Step 1. Los estudiantes de los últimos cursos tienen acceso a un banco de preguntas orientadas al Step 2. La universidad ha inaugurado también hace poco un centro examinador en el que los estudiantes pasan los exámenes por ordenador, como en EE UU, y no a mano.

Uno de los primeros licenciados extranjeros de la Universidad de Medicina (a principios de los años noventa) fue Michael Czekajlo, hoy catedrático en la Universidad de Richmond. Continúa colaborando con la universidad de Poznan. Gracias, entre otras cosas, a su trabajo, los estudiantes de Poznan están bien preparados para trabajar en EE UU.

El profesor Czekajlo dirige el Centro de Estimulación Médica de Richmond. La universidad de Poznan cuenta con un centro moderno de similares características. Allí hay maniquíes —pacientes artificiales— que pueden quejarse, toser, tener problemas respiratorios, sudar, sangrar y vomitar.

“Antes de que el estudiante comience las prácticas en el hospital, puede aprender distintos modos de actuación médica con simuladores que imitan todas las funciones vitales del ser humano”, cuenta el profesor Oszkinis.

(Jakub Łukaszewski, Gazeta Wyborcza, 31/05/2012)