El Banco de España ha cifrado recientemente en más de un 50% la subida de los precios medios de los alquileres en España en los últimos cinco años. El estudio ha identificado que entre las principales causas de este incremento se encuentra la fuerte búsqueda de alquileres por los más jóvenes que ya no tienen la compra como primera opción y buscan vivir en zonas muy céntricas y de alta demanda.

Asimismo, el Banco de España apunta que “el alquiler sube muy por encima de los precios de compra, lo que, además, ha elevado el interés de adquirir inmuebles para destinarlos después al arrendamiento”.


Como respuesta a la situación ha surgido con fuerza la figura el co-living que está marcando una tendencia en las principales capitales europeas y muestra signos de convertirse en un referente de producto inmobiliario.

Se trata de un alojamiento a medio camino entre el alquiler compartido y la residencia de estudiantes en el que conviven jóvenes emprendedores, estudiantes (de máster, erasmus o grado) y creativos, con unas amplias zonas comunes que les permitirán generar sinergias para sus proyectos y crear una red de contactos.

Entre los promotores que van a liderar este nuevo segmento se encuentra Kategora, una joven pero experimentada promotora, pionera en la explotación de apartamentos turísticos en Europa, que viene demostrando un sólido crecimiento desde hace más de una década. Su CEO y fundador, Kepa Apraiz ha conseguido fusionar la experiencia en start-ups tecnológicas con el sector inmobiliario, para desarrollar un proyecto inmobiliario que trata de situarse como referencia en los nuevos modelos de alojamiento.

Según su CEO, planean sacar al mercado en los próximos meses más de 180 unidades de este tipo en capitales de provincia que irán desvelando en las próximas fechas. Se trata de estudios con cocina de unos 25 metros cuadrados y unas zonas comunes que incluirán piscina, barbacoa, sala de proyecciones, cocinas comunes, parking para bicicletas, taquillas, etc. El precio de los estudios dependerá de la ubicación, pero situándose entre los 600 y los 1.000 euros, e incluirá wifi, Netflix, limpieza, menaje, sábanas y suministros.

Una parte importante de los estudios será comercializada en división horizontal entre aquellos inversores que busquen obtener una rentabilidad superior a la del alquiler tradicional, sin tener que preocuparse por la gestión y las molestias habituales.