Kepa Apraiz, en su oficina de Kategora, en Bilbao.

Cree que la figura del emprendedor debe nacer desde una actitud observadora de la  realidad más cercana. Confiesa que mira cada pequeño detalle que me rodea para luego  poder buscar «nuevas oportunidades que trato de materializar». Para este joven empresario ser un emprendedor es algo «natural» que puede surgir cuando «prestas atención de lo que sucede al comprar el pan o en la cola de la pastelería de al lado de casa», enfatiza.

Kepa Apraiz refleja sus palabras con su trayectoria empresarial. Este ingeniero de telecomunicaciones por la Universidad de Deusto dedicó varios años al mundo de la consultoría en la banca y software, antes de fundar su empresa, lo que le permitió «apostar siempre por las nuevas tecnologías en mi carrera profesional»

Fue en el año 2006 cuando decidió montar su empresa Kategora– especializada en gestión inmobiliaria en países del Europa del Este– en un momento en el que el «sector  internacional apostaba más por invertir en países como España, Turquía». «Decidí romper con las barreras de distancia y apostamos por facilitar las herramientas de acceso a nuevos mercado a nuestros clientes», recuerda.

«En aquella época no había inmobiliarias que dieran una cobertura global al mercado. Hemos roto con esta barrera al extender nuestras oficinas por cada país», destaca. Su firma es innovadora porque apuesta por ofrecer aparthoteles a empresas y grupos de amigos o familiares. Entre las ventajas que ofrece este novedoso servicio figura su «atractivo para familias que pueden disfrutar de más confort que en un hotel y a un precio más competitivo».

No en vano, entre las prestaciones que ofrecen sus aparthoteles se halla la posibilidad de disfrutar de «cocinas equipadas y una superficie más grande a una habitación de hotel», asegura.

A ello su propuesta inmobiliaria une el atractivo de proporcionarles «un precio muy similar  al de alojamientos en hoteles, si bien «sale más económico si se divide entre el número de adultos que se alojan en la estancia», revela.

Actualmente la firma que lidera este emprendedor vizcaíno ofrece alojamiento en Hungría,  Irlanda, Polonia, Reino Unido y Rumanía. La empresa no sólo se dedica al alquiler de estos  complejos, puesto que su línea estratégica se dirige más a la «gestionar patrimonio  inmobiliario en varios países europeos».

«Nuestros clientes pueden comprar un inmueble en Budapest por 60.000 euros o en  Londres por 500.000 libras. Nosotros nos encargamos de toda la gestión de una manera  transparente en nuestro portal on line».

Apraiz sostiene que sus clientes cuentan con toda la información al detalle sobre los datos relativos a las «facturas, ingresos y gastos, contratos y todo lo referente a su gestión inmobiliaria», detalla el emprendedor.

A la hora de valorar el componente innovador que aporta su herramienta web, Apraiz lo tiene claro. «La nota diferencial que aportamos es nuestra tecnología. Lo que intentamos a través de Kategora es automatizar los procesos burocráticos, papeleos de la gestión mediante un portal web», subraya.
No en vano, una de las tareas a las énfasis da en su empresa a es la de «potenciar la carga de trabajo pero empleando menos personas y siendo más eficientes para competir y ser diferentes a la competencia», destaca.

A los jóvenes emprendedores que quieran aventurarse en un proyecto empresarial en estos momentos de especiales dificultades y de crisis, les aconseja «No tener miedo al fracaso» para poder «darle un valor añadido al producto que ofrecen a sus clientes».

«Si son capaces de sorprender a los clientes seguro que les irá bien, porque no se trata de inventar, sino de coger una idea nueva y mejorarla», concluye.

Fuente: El Mundo (Lunes 27 de Febrero de 2012)